Hasta el fin de la historia que nadie cante victoria

El C.F. Talavera de la Reina derrochó sentimiento y empató el choque en una segunda parte de entusiasmo, ganas y entrega por el escudo frente a un Real Madrid Castilla que llegó a ganar por 2-0 hasta el minuto 83


CF Talavera


¡Qué vivimos ayer blanquiazules! Nuestro equipo no dejó de creer hasta el final. Vimos a nuestros jugadores dando una lección de compromiso y de no rendirse frente a las adversidades, impartiendo una clase de cómo presionar en todo campo aún sabiendo que perdían en el luminoso frente al siempre todopoderoso Real Madrid Castilla. Llegaron a echar casta, coraje y ALMA para igualar el choque a dos en un partido, según el desarrollo, dictado para sentencia. Por lo menos, hasta que Edmilson y Adighibe dijeron lo contrario.


El C.F. Talavera de la Reina visitaba un atractivo Campo Nº 7 de la Ciudad Deportiva Real Madrid, un verde preparado para albergar cualquier competición futbolística de élite, un sitio idílico para todo aficionado madridista. Sin duda, para los jugadores y cuerpo técnico del cuadro cerámico, el simple hecho de jugar en Valdebebas era una fuente de motivación e inspiración más de cara al vital encuentro frente al filial madridista.


Hablamos de encuentro capital porque, aunque nuestro objetivo se logró hace semanas, nuestras opciones de entrar en Playoff se verían muy reducidas sino lográbamos sacar al menos un empate de feudo madridista. El Real Madrid Castilla se jugaba mucho más que tres puntos importantísimos, se jugaba el recuperar la confianza tras dos primeras jornadas donde no había logrado sumar de tres en tres.

Se notó la presión en los dos equipos, había mucho en juego y nadie quería asumir riesgos innecesarios que les pudieran sentenciar. En una primera parte sin apenas ocasiones, la prudencia se adueñó del encuentro. Mucha disputa en el centro del campo y un juego muy poco parecido al que los dos equipos les gusta practicar. El Real Madrid salía al contragolpe con algo más de facilidad, pero el C.F. Talavera de la Reina era el que disfrutaba de posesiones más largas al grito de "Que dure, que dure" del staff técnico blanquiazul.

El planteamiento paciente, prudente y poco arriesgado, tanto de Raúl como de Cea, resumió en líneas generales por donde iría el guion de un partido que se fue al descanso sin apenas oportunidades, dinamismo y emoción.


La segunda mitad fue otro cantar. Un juego más a la desesperada, un movimiento de balón más vertiginoso que en la primera... Mejoró por momentos la calidad de los pases, menos imprecisos y más medidos al espacio del jugador. El pionero del cambio fue el equipo que comenzó escribiendo la historia de este partido, el cuadro local, que accionó el acelerador tras la charla de Raúl a su paso por vestuarios.

En el momento de echar el acelerador y dejar de pisar el freno, el Real Madrid Castilla provocó una pena máxima a su favor que fue muy discutida por todos los integrantes del C.F. Talavera, acción dudosa que el árbitro interpretó que había sido dentro del área.


Hugo Vallejo, el jugador con mayor iniciativa de todo el partido, el más vistoso de la clase, el más enérgico y voraz de cara a puerta, ejecutó el lanzamiento a las mil maravillas y dejó al C.F. Talavera tocado, sintiendo como se le desvanecían esos sueños por entrar en el Playoff a 2A . Pero, ni mucho menos se sintió cabizbajo, ni tampoco lo quiso mostrar el cuadro de Víctor Cea. Todo lo contrario. El castañazo que se pegó le sirvió para evitar la relajación, para mantener la compostura y batallar hasta el minuto 94. Una lección de vida, de no dejar de esforzarse hasta que la historia llegue a su fin, porque el fútbol nos ha enseñado a que nadie puede cantar victoria hasta el pitido del colegiado.

Hugo Duro anotó el segundo y, desde ese momento, la máquina de Cea comenzó a carburar. El encuentro, más abierto que nunca, nos había dejado lo mejor para el final y el destino, tan caprichoso como siempre, nos había deparado a un escenario donde el C.F. Talavera tenía que adelantar las líneas e ir a igualar el partido. Empezó la rutina de cambios de Cea. Dio entrada a dos hombres que escribirían parte de la historia del choque. Dos revulsivos preparados para este tipo de segundas mitades, dos jugadores que salieron para hacer del desequilibrio y del desparpajo una virtud al servicio del equipo. Edmilson y Uzo, Santos y Adighibe, nuestros jugadores africanos, dos futbolistas capaces de desnivelar la balanza a favor de los nuestros, de dar fuerzas y aire a los jugadores de campo que llegaban justos al final de partido.


CF Talavera


Edmilson, un chico que se inventó un magnífico regate para irse de tres y lanzar con su pierna izquierda un misil al fondo de las mallas (apenas sin ángulo). Escribió su nombre con mayúsculas en el libro de recuerdos del encuentro. Un jugador desequilibrante, sensato con el balón, generoso, buen compañero, el hijo pródigo de la casa talaverana...

Y no nos olvidemos del segundo gol del C.F. Talavera, ni mucho menos de su autor... un delantero que volvía a la convocatoria tras perderse los dos primeros partidos de la Segunda Fase, un tipo procedente de Nigeria, Uzo Adighibe, que entró al terreno de juego para internarse con su zancada larga por banda derecha poniendo el centro de la primera gran oportunidad de los nuestros. Él fue el encargado de levantar al aficionado blanquiazul del sofá cuando ya en Valdebebas nos encontrábamos en el añadido. Medio gol fue de Vicente, con dos recortes exquisitos y un centro de escándalo para que rematase el nigeriano.

Estamos vivos en esa pelea por entrar en Playoff de ascenso a Segunda División. No demos por perdido a este equipo en esta segunda fase porque todavía tiene muchas cosas que ofrecernos. Casta, coraje, sentimiento, mucho sudor por estos colores.

Recuerden: domingo a las 17:00h de la tarde. ¡Hay que reventar El Prado!


#Orgulloceramico #VamosTala






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